lunes, 24 de noviembre de 2008

¿Cama mejor que cine? (paso tres)

Finalmente, se instala la cama entre ustedes. Inevitable. La primera vez no parece muy prometedora. Pero con el paso de los días y la constancia y la práctica, las cosas mejoran. No te puedes quejar. Ya tienes lo que querías hace tanto: una relación estable.

Con el transcurso de los días, de las semanas, ya empiezan las complicaciones, las preguntas -o más bien- las interrogaciones. Empiezan los celos, de uno de los dos lados, inevitablemente.

Quieres no ser tú la estigmatizada, pero caes en la misma red que algunas mujeres: eres una celosa patológica.

Es que la cama ya marca otros sentidos dentro de una relación: de posesión, de cierta pertenencia, de marcar territorio.

A veces resulta mejor ser una "villana", tomar al toro por las astas, convertirse en una poderosa mujer en la máxima expresión de sus capacidades sensuales y dominar al sujeto en cuestión en un dos por tres, látigo en mano y artes sexuales de por medio.

¿Cuál será la receta perfecta: dominatriz o cordero?

4 comentarios:

Vania B. dijo...

Una combinación de ambas: a veces dominatriz, a veces cordero.

Ambarviolenta dijo...

Claro... EQUILIBRIO!!!! Yo tengo que aprender a aplicar la justa medida, ni tanto ni tan poco...

Rafu dijo...

No hay recetes generales, yo creo que depende del sujeto en cuestión.

A mi me gustan complacientes primero, rudas después...

Grrrrr...

Etc.

Mariela dijo...

jooo todo depende en esta vida..
exelente relato..
pasate por mi blog..
bye!