
¿Sabes lo que es caerse de las nubes? Probablemente no tengas idea. Estaba volando muy alto, casi casi había tocado un cielo, no el que cuentan en la Biblia, no el idílico. Digamos un techo, un lugar al que quería llegar y hacia donde había orientado toda búsqueda.
Llegué. Toqué una puerta, esperé que me abrieran. Pero nada. No sucedió y no va a suceder. ¿Por qué? "Tengo terror", me dicen. ¿Sabes lo que es negarse la posibilidad de querer a alguien por terror? Qué tontería, ¿verdad?
Así me encontré con ese corazón agazapado, enjaulado, triste, desgastándose en la inutilidad de sufrir por culpa de un fantasma. Por culpa propia también. Necesidad vana de autocastigarse y negarse la oportunidad de dar un paso más allá. Detenido. Qué lástima.
Entonces, tras la negación de aceptar que se muere porque lo amen, el corazón se cayó en picada, desde su techo. Se estrelló en el asfalto y despertó magullado, con la enorme duda de recomponerse y volver a caminar.
Yo, aunque me caí y me lastimé las alas una vez más, he decidido volver a pararme. Siempre hay algo más, siempre hay un motivo para estar de pie.
2 comentarios:
Ya era hora de que retomes este espacio. Te dejo un abrazo.
La esperanza, luz del alba...
Primer paso...
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