martes, 23 de septiembre de 2008

No es chairo...

Decidir qué hacer con las dudas.
Saltar al abismo.
Volver a creer.
Soltar los apegos.
Caminar en al cuerda floja con paso seguro.
Ver las noticias y tratar de entender lo que mueve a la gente para actuar como actúa.
Sentir que de a poco nos vamos alejando de lo humano.
Saber que estamos entrando en una seria crisis social y de valores.
Tener dos lugares para escaparse y saber que por ahí no te dan VISA.
Pensar en hacer lo tuyo y preguntarte: ¿será que vale la pena en Bolivia, hoy por hoy?
Ordenar la biblioteca y darse cuenta que hay más de cien títulos que ni hojeaste.
Escucharse a una misma diciendo: "tengo que trabajar, tengo que trabajar".
Ponerse bien puesto el cinturón y hacer lo que a una le da la gana. En realidad esto último viene siendo lo más fácil. Tal vez sólo hace falta dejarse caer.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Paradoja

Ella estaba segura de quererlo. Había pensado mucho en sus labios, en sus ojos. Le gustaba su pelo cano, medio largo, enrulado. Estaba sola hacía mucho tiempo y él, parecía reunir una serie de condiciones que a ella le atraían como para estar con alguien.
Estar...¿Qué es estar con alguien?¿Salir?¿Hacer el amor?¿Besarse, conversar, tomar helados, ir al cine, compartir una casa?
Ella ya no sabía qué era eso. Él, no quería eso. En apariencia, porque se ponía rígido cuando ella se acercaba demasiado. Y ella intuía que no quería que lo bese, que lo toque. No otra vez. Hacía un mes que habían dormido juntos. A ella le costó levantarse de la cama e irse. Las sábanas estaba deliciosamente calientes.
Él no dio la talla. A los dos días, la dejó plantada. -Será más fácil así-, pensó. Ella se quedó en silencio, cerca, intentando darle otro beso, cuantas veces coincidieron, en cuanto lugar coincidieron.
Ella es una mujer hermosa, elegante, alta y delgada, con enormes ojos verdes y una cabellera rojiza que la hace totalmente deseable. Él no es más que un flaco desgarbado, sin ninguna gracia.
Así son estas cosas, amores ciegos, gustos raros...El día a día de la sociedad líquida.

lunes, 8 de septiembre de 2008

En picada



¿Sabes lo que es caerse de las nubes? Probablemente no tengas idea. Estaba volando muy alto, casi casi había tocado un cielo, no el que cuentan en la Biblia, no el idílico. Digamos un techo, un lugar al que quería llegar y hacia donde había orientado toda búsqueda.
Llegué. Toqué una puerta, esperé que me abrieran. Pero nada. No sucedió y no va a suceder. ¿Por qué? "Tengo terror", me dicen. ¿Sabes lo que es negarse la posibilidad de querer a alguien por terror? Qué tontería, ¿verdad?
Así me encontré con ese corazón agazapado, enjaulado, triste, desgastándose en la inutilidad de sufrir por culpa de un fantasma. Por culpa propia también. Necesidad vana de autocastigarse y negarse la oportunidad de dar un paso más allá. Detenido. Qué lástima.
Entonces, tras la negación de aceptar que se muere porque lo amen, el corazón se cayó en picada, desde su techo. Se estrelló en el asfalto y despertó magullado, con la enorme duda de recomponerse y volver a caminar.
Yo, aunque me caí y me lastimé las alas una vez más, he decidido volver a pararme. Siempre hay algo más, siempre hay un motivo para estar de pie.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Siempre hay algo más


Hace tiempo dejé este espacio. Hoy, hay más ganas que antes y más historias para compartir.


-Lo siento por las manías-, dije medio riendo. Respiré profundo y volví a retomar una explicación que nadie me había pedido:-mi casa está patas arriba. No he ordenado mucho. La tele...perdón, está prendida porque esta es la hora en la que me despierto todos los días. Esto de estar tanto tiempo sola, me hace perder la costumbre de tener a otro de quien ocuparme-.

Él sólo dijo que mi cuarto le gusta mucho; lo dijo varias veces. Me quedó claro. Y bueno, a mí me gusta mucho mi escondite. Él me preguntó de quién me escondo.Pensé "de mí misma, de tí, de situaciones como esta". Y respondí con una mentira, contándole que no me escondo de nadie, que mi cuarto me gusta y que prefiero pasar ahí varias horas.

Llegamos de día y no le pude enseñar el efecto de la lámpara turquesa -se rió por el comentario tan "chulo". Por tanto, no pude dormir, ni una hora seguida. Él sí, hasta roncó. Extrañamente no me molestaron los ronquidos. Tal vez porque el chico es tan lindo, que lo disculpo.

¿Cómo hace una para abrir un espacio y tiempo paralelos en la vida?¿Así como para no separarse nunca de un encuentro casual del que te has enamorado en dos minutos y volverlo esencial? No tengo ni una idea.

Y tal vez es mejor que no se convierta en nada más, ni serio, ni importante, ni nada. Mejor que pase, que me siga haciendo cosquillas en la panza y que me deje recordar la buena onda, el saber poco o nada.

No se había metido nunca en la cama de una escritora; yo no había metido un hombre de verdad en mi cama hace mucho.

Me di cuenta esta mañana cuando desperté, que no tenemos forma de contactarnos. Y tal vez hoy sólo importe la sensación de sus labios en los míos y esta especie de vértigo.