Camino estas calles
asombrada
de tu mano
Asombrada de este instante
de tus ojos profundos y
este encuentro
Me inunda el olor a yerba mojada
el amor con que preparas la comida
y mi café
Después de la siesta
camino por tu vientre
y en tus pasos sobre el mío
descubro
un bosque
una nueva montaña rusa de ilusiones
y un desliz imaginado
necesario
en esta esquina de una mamoria rota
de los besos jamás vertidos
de tu cuerpo cerrado todavía y el mío
indeciso
escurridizo
pretendiéndose ajeno
a lo que ya es nuestro
A un espacio voluntario
inconcluso
en el que nada se ha dicho
en el que todo se presiente
Y asesinamos las dudas
el miedo y los temblores
las raíces de cuanto pueda
ser pretérito imperfecto:
tentar los cuerpos
las voces y las lágrimas
sentir el corazón ardiendo
Y no olvidarnos de nada
para mañana continuar ilusionados
de vernos en cualquier tarde completa
o una noche suspendida de un trapecio de oro
No digo nada
Solamente espero.
Deshojando margaritas
Reflexiones amorosas, impacientes, ansiosas, insómnicas
jueves, 23 de junio de 2011
lunes, 24 de noviembre de 2008
¿Cama mejor que cine? (paso tres)
Finalmente, se instala la cama entre ustedes. Inevitable. La primera vez no parece muy prometedora. Pero con el paso de los días y la constancia y la práctica, las cosas mejoran. No te puedes quejar. Ya tienes lo que querías hace tanto: una relación estable.
Con el transcurso de los días, de las semanas, ya empiezan las complicaciones, las preguntas -o más bien- las interrogaciones. Empiezan los celos, de uno de los dos lados, inevitablemente.
Quieres no ser tú la estigmatizada, pero caes en la misma red que algunas mujeres: eres una celosa patológica.
Es que la cama ya marca otros sentidos dentro de una relación: de posesión, de cierta pertenencia, de marcar territorio.
A veces resulta mejor ser una "villana", tomar al toro por las astas, convertirse en una poderosa mujer en la máxima expresión de sus capacidades sensuales y dominar al sujeto en cuestión en un dos por tres, látigo en mano y artes sexuales de por medio.
¿Cuál será la receta perfecta: dominatriz o cordero?
Con el transcurso de los días, de las semanas, ya empiezan las complicaciones, las preguntas -o más bien- las interrogaciones. Empiezan los celos, de uno de los dos lados, inevitablemente.
Quieres no ser tú la estigmatizada, pero caes en la misma red que algunas mujeres: eres una celosa patológica.
Es que la cama ya marca otros sentidos dentro de una relación: de posesión, de cierta pertenencia, de marcar territorio.
A veces resulta mejor ser una "villana", tomar al toro por las astas, convertirse en una poderosa mujer en la máxima expresión de sus capacidades sensuales y dominar al sujeto en cuestión en un dos por tres, látigo en mano y artes sexuales de por medio.
¿Cuál será la receta perfecta: dominatriz o cordero?
martes, 18 de noviembre de 2008
Formalicemos (paso dos)
Bueeee...Pasaron el cine, las cenas, los besos candentes; las flores, chocolates, llamadas a media noche; sms; mails, detallitos. Aunque no parezca, todavía quedan personas a las que les gusta el romance, y pues, resulta agradable todo el proceso de conquista.
Entonces, una noche, te sorprende llevándote a cenar a un restaurante lindo. Pide un buen vino, está guapísimo, huele bien. Tú estás despampanante, con tu mejor pinta, y a pesar de un día matador en el trabajo, todavía tienes energías.
Mientras comen un delicioso tiramisú, él te dice que ya van saliendo unas buenas semanas y que ha estado pensando en que lo mejor es que de una vez por todas te conviertas en su novia. Tú, aceptas de inmediato, sin hablar, sólo con un movimineto de cabeza en señal de sí y una sonrisa de imbécil en la cara.
La noche termina con otro beso candente, un poco más que los habituales. Y la inevitable frase, que pronuncias tú: "me llamas mañana?" Él afirma, te vuelve a besar, con más fuerza, así como para que entiendas una indirecta. Pero tú, no vas a aflojar. Esta noche, NO!!!!!
Y en ese mismo momento empieza la dinámica de las relaciones de pareja del siglo XXI.
Entonces, una noche, te sorprende llevándote a cenar a un restaurante lindo. Pide un buen vino, está guapísimo, huele bien. Tú estás despampanante, con tu mejor pinta, y a pesar de un día matador en el trabajo, todavía tienes energías.
Mientras comen un delicioso tiramisú, él te dice que ya van saliendo unas buenas semanas y que ha estado pensando en que lo mejor es que de una vez por todas te conviertas en su novia. Tú, aceptas de inmediato, sin hablar, sólo con un movimineto de cabeza en señal de sí y una sonrisa de imbécil en la cara.
La noche termina con otro beso candente, un poco más que los habituales. Y la inevitable frase, que pronuncias tú: "me llamas mañana?" Él afirma, te vuelve a besar, con más fuerza, así como para que entiendas una indirecta. Pero tú, no vas a aflojar. Esta noche, NO!!!!!
Y en ese mismo momento empieza la dinámica de las relaciones de pareja del siglo XXI.
viernes, 14 de noviembre de 2008
Mejor cine que cama (paso uno)
Usualmente creía estar enamorada después de un beso. Hoy, puedo sentirme atraída, intrigada, enternecida. Pero enamorada, ya no. Al menos no como antes. La cosa viene después, con calma, no como estampida de búfalos. Es decir, ya no quedo plana.
Creo que no es que la vida a una la hace dura, es sólo que una crece y van bajando los impulsos (no las hormonas, POR SUERTE!) y una por ahí se vuelve más racional y hasta menos ilusa. Nos deja de afectar el hecho de que estamos solas, y las pinceladas estremecedoras como un beso, ya no nos hacen el mismo frizzz en el alma y la panza. Al menos, no en un segundo que se prolonga por días de días. Tal vez a estas alturas es todo más sencillo. Así parece.
El último fin de semana, a parte de bailar mucho, charlar, tomar unas chelas y unos whiskys (por suerte estaba borracha, pero me acuerdo), me entretuve besando una boca hermosa, que jamás pensé iba a besar. No puedo sentirme enamorada, pero sí feliz. Y creo, un poco más completa.
Con algo tan sencillo como un acercamiento de esos con alguien de alucine, vale la pena. Sin preguntas más tarde, ni ideas de compromisos, ni obligaciones de llamadas, menos una cama como paso siguiente. Mejor sería, en todo caso, el cine, una buena pizza y una charla divertida. Hacer eso muchas veces, combinar las salidas con unos tragos a veces, una cena en un lugar de lujo (chido, cheto), un paseo por un parque, un té a media tarde; y recién después, pensar en la cama, para que sea complemento y no se convierta luego en la excusa de salir corriendo.
jueves, 6 de noviembre de 2008
Esto es lo que hay
Hace unos días, planteé una duda a un amigo. Le decía que es frustrante cuando una mujer está sola y de pronto conoce a alguien que le mueve el piso y resulta que ese hombre es casado, o comprometido o gay. Entonces, ¿qué se hace?
No llego a entender la vaina, y hasta le he preguntado al Flaco de arriba: ¿ché, para qué me pones delante a este que reúne atributos deseables si está prohibido?
Y mi amigo, muy suelto de cuerpo, me contestó que así es la vida, que es lo que hay, y que se trata de administrar esas cosas. Yo no sé cómo se administra eso, no tengo idea. Además, me dice que no se puede tener todo en la vida. De acuerdo, pero tampoco considero que sea ideal que nos pongan delante un objeto de deseo que en la vida real es imposible.
¿Qué será mejor, sonreírle al pecado, poner cara de bruja mala o salir corriendo y meterse debajo de la cama?
No llego a entender la vaina, y hasta le he preguntado al Flaco de arriba: ¿ché, para qué me pones delante a este que reúne atributos deseables si está prohibido?
Y mi amigo, muy suelto de cuerpo, me contestó que así es la vida, que es lo que hay, y que se trata de administrar esas cosas. Yo no sé cómo se administra eso, no tengo idea. Además, me dice que no se puede tener todo en la vida. De acuerdo, pero tampoco considero que sea ideal que nos pongan delante un objeto de deseo que en la vida real es imposible.
¿Qué será mejor, sonreírle al pecado, poner cara de bruja mala o salir corriendo y meterse debajo de la cama?
miércoles, 15 de octubre de 2008
Mandamientos
Dice en uno de los mandamientos: no desearás la mujer del prójimo. Hoy, no sólo se desea la mujer del prójimo, sino el hombre del prójimo o el de la prójima o la mujer de la prójima. Se ha armado un revuelto alucinante en la actual sociedad con respecto a esto del deseo y las tendencias sexuales. Hay para todo el mundo y todos los gustos. Heterosexuales, bisexuales, homosexuales, transexuales, metrosexuales. Y la verdad, ya no sé cuántos "...sexuales" más.
Cada quien en lo suyo, tratando de no involucrarse en historias difíciles, pues resulta que es igual si eres hetero u homo. Los quilombos son los mismos, hay celos, infidelidades. Somos seres humanos, nos equivocamos y hoy por hoy nos caracterizamos por mantenernos alejados de ciertos valores. O por ahí cada uno ya tiene sus propios valores lejos de las creencias preestablecidas. Al final de cuentas, ¿quién dicta la lista de valores?¿la sociedad?¿la religión?¿uno mismo?
La lógica sería mantenerse en la riel personal, tratar de ubicarse en los marcos de aquello que uno cree es lo mejor. Salir del closet cuando hay que salir, desear a una mujer si eres mujer sin hacer un drama; disfrutar viendo la musculatura de un hombre si eres hombre, dejarse llevar por las hormonas si eres mujer y se te presenta un hombre o viceversa.
Y desear la mujer del prójimo no es tan malo, se da una emoción picante y gratifica el hecho de saberse viva.
Cada quien en lo suyo, tratando de no involucrarse en historias difíciles, pues resulta que es igual si eres hetero u homo. Los quilombos son los mismos, hay celos, infidelidades. Somos seres humanos, nos equivocamos y hoy por hoy nos caracterizamos por mantenernos alejados de ciertos valores. O por ahí cada uno ya tiene sus propios valores lejos de las creencias preestablecidas. Al final de cuentas, ¿quién dicta la lista de valores?¿la sociedad?¿la religión?¿uno mismo?
La lógica sería mantenerse en la riel personal, tratar de ubicarse en los marcos de aquello que uno cree es lo mejor. Salir del closet cuando hay que salir, desear a una mujer si eres mujer sin hacer un drama; disfrutar viendo la musculatura de un hombre si eres hombre, dejarse llevar por las hormonas si eres mujer y se te presenta un hombre o viceversa.
Y desear la mujer del prójimo no es tan malo, se da una emoción picante y gratifica el hecho de saberse viva.
martes, 23 de septiembre de 2008
No es chairo...
Decidir qué hacer con las dudas.
Saltar al abismo.
Volver a creer.
Soltar los apegos.
Caminar en al cuerda floja con paso seguro.
Ver las noticias y tratar de entender lo que mueve a la gente para actuar como actúa.
Sentir que de a poco nos vamos alejando de lo humano.
Saber que estamos entrando en una seria crisis social y de valores.
Tener dos lugares para escaparse y saber que por ahí no te dan VISA.
Pensar en hacer lo tuyo y preguntarte: ¿será que vale la pena en Bolivia, hoy por hoy?
Ordenar la biblioteca y darse cuenta que hay más de cien títulos que ni hojeaste.
Escucharse a una misma diciendo: "tengo que trabajar, tengo que trabajar".
Ponerse bien puesto el cinturón y hacer lo que a una le da la gana. En realidad esto último viene siendo lo más fácil. Tal vez sólo hace falta dejarse caer.
Saltar al abismo.
Volver a creer.
Soltar los apegos.
Caminar en al cuerda floja con paso seguro.
Ver las noticias y tratar de entender lo que mueve a la gente para actuar como actúa.
Sentir que de a poco nos vamos alejando de lo humano.
Saber que estamos entrando en una seria crisis social y de valores.
Tener dos lugares para escaparse y saber que por ahí no te dan VISA.
Pensar en hacer lo tuyo y preguntarte: ¿será que vale la pena en Bolivia, hoy por hoy?
Ordenar la biblioteca y darse cuenta que hay más de cien títulos que ni hojeaste.
Escucharse a una misma diciendo: "tengo que trabajar, tengo que trabajar".
Ponerse bien puesto el cinturón y hacer lo que a una le da la gana. En realidad esto último viene siendo lo más fácil. Tal vez sólo hace falta dejarse caer.
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